El Zohar: Qué Es, Quién lo Escribió y Por Qué Es Central en la Kabbalah

¿Qué es el Zohar? Estructura general

El Zohar no es un libro único y unificado en el sentido convencional, sino una colección extensa de textos —tradicionalmente impresa en cinco volúmenes en su edición estándar (la edición de Vilna)— organizada principalmente como un comentario místico, verso por verso, a la Torá (los cinco libros de Moshé), con secciones adicionales dedicadas al Cantar de los Cantares, Ruth y Lamentaciones.

El idioma del Zohar es predominantemente el arameo, específicamente un arameo artificial de estilo arcaizante que imita el arameo talmúdico y targúmico, aunque con peculiaridades lingüísticas que han sido objeto de extenso análisis filológico por parte de los estudiosos modernos.

La obra se estructura en numerosas secciones con nombres propios, entre las que destacan:

  • Zohar propiamente dicho: el comentario principal a la Torá, organizado según las parashiot (las secciones semanales de lectura).
  • Idra Rabá («La Gran Asamblea»): una sección dramática que describe una reunión mística de Rabí Shimón bar Yojai con sus discípulos, con revelaciones especialmente profundas sobre la naturaleza divina.
  • Idra Zutá («La Pequeña Asamblea»): que narra, en un pasaje de extraordinaria intensidad literaria y espiritual, la muerte de Rabí Shimón bar Yojai.
  • Sifra DiTzniuta («El Libro del Ocultamiento»): texto breve y extremadamente denso, considerado el núcleo más antiguo y esotérico de la colección.
  • Midrash HaNe’elam («El Midrash Oculto»): comentarios de carácter más homilético y menos técnicamente kabbalístico.
  • Tikuney Zohar y Zohar Jadash: colecciones adicionales, de composición y transmisión textual algo distintas al cuerpo principal.

La atribución tradicional: Rabí Shimón bar Yojai

La tradición rabínica atribuye el Zohar a Rabí Shimón bar Yojai (conocido también por sus iniciales, el Rashbí), sabio talmúdico del siglo II de la era común, discípulo de Rabí Akivá —una de las máximas figuras de la literatura rabínica temprana, mencionado extensamente en la Mishná y el Talmud.

Según el relato tradicional, Rabí Shimón bar Yojai, junto con su hijo Rabí Elazar, se vio forzado a esconderse durante trece años en una cueva en Pekiín (al norte de la actual Israel) para escapar de la persecución del gobierno romano, tras haber criticado abiertamente las políticas imperiales. Durante este período de aislamiento extremo, según la tradición, Rabí Shimón alcanzó niveles de elevación espiritual y revelación profética excepcionales, recibiendo las enseñanzas místicas que posteriormente constituirían el contenido del Zohar.

Esta tradición sostiene que las enseñanzas se transmitieron oralmente, de maestro a discípulo, durante muchos siglos, hasta que fueron finalmente puestas por escrito y comenzaron a circular públicamente en España, en la región de Castilla, hacia finales del siglo XIII.


La cuestión académica de la autoría: Rabí Moshé de León

La investigación académica moderna sobre el judaísmo, iniciada de forma sistemática por Gershom Scholem (1897-1982) en el siglo XX, y continuada por estudiosos como Yehuda Liebes, Daniel Abrams, Ronit Meroz y Boaz Huss, entre otros, ha establecido —con un grado de consenso académico considerable, aunque no sin matices y debates internos— que el Zohar en su forma textual conocida fue compuesto principalmente por Rabí Moshé ben Shem Tov de León (c. 1240-1305), un kabbalista castellano contemporáneo de las escuelas de Gerona que mencionamos en nuestro artículo sobre la historia de la Kabbalah.

Los argumentos académicos para esta atribución incluyen:

Análisis lingüístico: El arameo del Zohar presenta características gramaticales y léxicas que reflejan, según los filólogos, patrones más cercanos al hebreo medieval de la España del siglo XIII que al arameo talmúdico genuino de la época de Rabí Shimón bar Yojai.

Anacronismos históricos y geográficos: El texto contiene referencias a costumbres, instituciones y, en algunos casos, eventos históricos que corresponden más naturalmente al contexto medieval español que al período talmúdico temprano en la Galilea romana.

Correspondencia estilística: Scholem y otros estudiosos han identificado paralelismos significativos entre el estilo del Zohar y otras obras conocidas, firmadas, de Rabí Moshé de León, escritas en hebreo (a diferencia del arameo zohárico), pero con un desarrollo conceptual y temático muy similar.

Testimonios contemporáneos: Existe un testimonio histórico significativo —recogido por el cronista Itzjak de Acco— según el cual, tras la muerte de Rabí Moshé de León, su viuda habría declarado que su esposo era el autor real del texto, escrito de su propia mano y atribuido a Rabí Shimón bar Yojai para otorgarle mayor autoridad y aceptación.


Una cuestión más compleja de lo que parece: el debate académico actual

Es importante, en aras del rigor académico que caracteriza este sitio, no simplificar excesivamente esta cuestión. La investigación más reciente —particularmente los trabajos de Yehuda Liebes y Ronit Meroz— ha matizado considerablemente la tesis de la «autoría única» de Moshé de León, proponiendo en su lugar un modelo de composición colectiva y estratificada: el Zohar parece ser, según esta perspectiva más reciente, el resultado de un círculo de kabbalistas castellanos del siglo XIII trabajando con materiales y tradiciones diversas —algunas posiblemente de origen más antiguo, transmitidas oralmente desde los círculos de Provenza y Gerona—, compilados y desarrollados a lo largo de varias décadas, con Moshé de León como figura central pero no necesariamente única en su redacción final.

Esta perspectiva académica más matizada es importante porque permite reconciliar, parcialmente, la evidencia histórico-filológica con la posibilidad —sostenida por la tradición— de que el texto contenga efectivamente materiales de transmisión oral genuinamente antigua, reelaborados y sistematizados literariamente varios siglos después.


La perspectiva tradicional ortodoxa sobre esta cuestión

Dentro del judaísmo ortodoxo contemporáneo, la postura sobre esta cuestión académica varía considerablemente. Existen tres posiciones principales:

La posición tradicionalista estricta, sostenida por amplios sectores del judaísmo jasídico y otros círculos ortodoxos, mantiene la atribución completa a Rabí Shimón bar Yojai, considerando los argumentos académicos como insuficientes para desplazar una tradición de transmisión rabínica de siglos, respaldada además por figuras de autoridad halájica indiscutible (como el Arí, Rabí Jaim Vital y muchos otros) que aceptaron y se basaron en esta atribución sin cuestionarla.

La posición intermedia, que distingue entre el contenido espiritual y la forma textual: aceptando que la redacción final pudo ocurrir en el siglo XIII, sostiene que las enseñanzas mismas contenidas en el Zohar reflejan tradiciones genuinamente antiguas, posiblemente remontables a Rabí Shimón bar Yojai y transmitidas oralmente durante generaciones antes de su puesta por escrito —una posición compatible, de hecho, con la perspectiva académica más reciente de Liebes y Meroz mencionada anteriormente.

La posición académica secular, adoptada por estudiosos no necesariamente vinculados a la observancia religiosa, que trata el Zohar primariamente como un documento histórico-literario del judaísmo medieval español, sin compromiso con su autoridad espiritual o atribución tradicional.

Este sitio presenta esta cuestión con la mayor honestidad académica posible, precisamente porque consideramos que la seriedad intelectual —y no la simplificación apologética en ninguna dirección— es lo que distingue una presentación rigurosa de la Kabbalah Hebrea de las versiones superficiales y descontextualizadas que dominan buena parte de la literatura popular sobre el tema.


El contenido doctrinal del Zohar

Independientemente de las cuestiones de autoría histórica, el contenido teológico y místico del Zohar constituye la base doctrinal más extensa y desarrollada de toda la Kabbalah clásica, anterior a la revolución conceptual posterior introducida por el Arí en Safed (que trataremos en un artículo dedicado).

Entre las doctrinas centrales desarrolladas extensamente en el Zohar se encuentran:

El desarrollo completo de la doctrina de las Sefirot, expandiendo enormemente el tratamiento germinal del Sefer Yetzirah y el Sefer HaBahir hacia el sistema rico, moral y psicológicamente caracterizado que describimos en nuestro artículo sobre el Árbol de la Vida.

La doctrina del Ein Sof y su relación con las Sefirot, profundizando filosóficamente en la cuestión de cómo lo absolutamente trascendente e incognoscible se manifiesta sin perder su unidad esencial.

La Shejiná (la Presencia Divina) y su relación particular con la última Sefirá, Maljut, incluyendo la doctrina —de enorme desarrollo posterior en la Kabbalah— del «exilio de la Shejiná» como metáfora central de la condición espiritual del pueblo judío y, por extensión, del estado de fragmentación cósmica que el trabajo espiritual humano busca rectificar.

La estructura del alma humana, desarrollando la división tripartita entre Nefesh, Ruaj y Neshamá (que sería posteriormente ampliada a cinco niveles por la Kabbalah lurianica) y su relación con las Sefirot.

Reflexiones extensas sobre el mal y su origen (el llamado Sitra Ajra, el «Otro Lado»), un tema que sería desarrollado de forma especialmente sofisticada en secciones posteriores como el Tikuney Zohar.

La centralidad del estudio de la Torá como vehículo de unificación cósmica, estableciendo que cada acto de estudio y observancia genuina de los mandamientos contribuye activamente a la armonización de las Sefirot y, por extensión, a la reparación (Tikún) de la realidad espiritual completa.


El Zohar y la halajá: una relación compleja

Es importante señalar, para evitar malentendidos comunes, que el Zohar no es un texto de legislación religiosa (halajá) en el sentido del Talmud o el Shulján Aruj. Es, fundamentalmente, un texto de carácter homilético-místico, que comenta y profundiza en el significado espiritual de los versículos de la Torá sin establecer, en general, decisiones legales prácticas vinculantes.

Sin embargo, su influencia en la práctica judía concreta ha sido considerable. Numerosas costumbres (minhaguim) ampliamente extendidas en el judaísmo —desde ciertos elementos del ritual de Shabat hasta prácticas asociadas con festividades como Lag BaOmer (que conmemora tradicionalmente el fallecimiento de Rabí Shimón bar Yojai)— tienen su origen o fundamento explícito en pasajes del Zohar, demostrando que, más allá de los debates académicos sobre su autoría histórica, el texto ha ejercido una influencia formativa profunda y duradera en la vida religiosa judía práctica durante más de setecientos años.


La difusión histórica del Zohar

El Zohar comenzó a circular en manuscritos en la Castilla de finales del siglo XIII, inicialmente en círculos relativamente reducidos de kabbalistas. Su difusión se expandió considerablemente a lo largo de los siglos siguientes, particularmente tras la expulsión de los judíos de España en 1492, cuando los exiliados llevaron consigo manuscritos y tradiciones kabbalísticas a nuevos centros de asentamiento, incluyendo de forma muy destacada la ciudad de Safed, en la Galilea, que se convertiría en el siglo XVI en el centro kabbalístico más importante de la historia judía, como veremos en nuestro artículo dedicado a esta escuela.

La primera edición impresa completa del Zohar se publicó en el siglo XVI, en dos ediciones casi simultáneas y en cierta competencia: la edición de Mantua (Italia, 1558-1560) y la edición de Cremona (Italia, 1559-1560), cuyas diferencias textuales han sido también objeto de estudio filológico detallado por parte de los investigadores modernos.


Conclusión

El Zohar representa, sin lugar a dudas, el texto más extenso, influyente y doctrinalmente desarrollado de toda la literatura kabbalística clásica. Su estudio riguroso requiere —como hemos intentado demostrar en este artículo— una disposición a abordar honestamente tanto la tradición de atribución a Rabí Shimón bar Yojai como la evidencia histórico-filológica que apunta hacia Rabí Moshé de León y su círculo como responsables de su redacción textual en el siglo XIII castellano.

Esta complejidad histórica, lejos de disminuir la importancia espiritual y doctrinal de la obra, ilustra precisamente la naturaleza de la Kabbalah Hebrea tal como la presentamos en este sitio: una tradición con raíces profundas y genuinas, desarrollada y articulada progresivamente a través de generaciones de sabios identificables, dentro de un linaje rabínico que puede ser estudiado con el mismo rigor académico que cualquier otra disciplina del pensamiento judío clásico.

Los próximos artículos de este sitio profundizarán en el desarrollo posterior de estas doctrinas zoháricas a través de la escuela de Safed —particularmente la revolución conceptual introducida por Rabí Itzjak Luria en el siglo XVI—, así como en la disciplina de la Gematria, cuyo fundamento textual se encuentra precisamente en las correspondencias numéricas y literales que el Zohar desarrolla extensamente a partir de la base establecida por el Sefer Yetzirah.

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